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Interrogatorio a un amigo de los
Musulmanes
(Estudio histórico
del Corán)
Antoine MOUSSALI, sacerdote de La
Salle de origen libanés, ha sido director de un colegio en Siria;
posteriormente, trasladado a Argelia, fue encargado de las relaciones entre las
Diócesis de Argel y los musulmanes. Ha enseñado el árabe en la universidad de
Argel del 1980 a 1986, y ha dado cursos de árabe en la televisión, destinados a
los niños. Muchas publicaciones han coronado todos estos sus años:
En Argelia:
— (en arabe) Charles de
Foucauld et son message à l’homme d’aujourd’hui, Damas, Bab-Touma, 1970
— (en arabe) La résurrection
et la libération de l’homme, même éditeur, 1976
— Al-Ghazâlî. Les fondements
de la foi, Alger, Centre des glycines, 1981
— Al-Ghazâlî. Le livre de
l’amour de Dieu, Alger, Enal (éditions nationales algériennes), 1986
— Al-Ghazâlî. Le livre de la
crainte et de l’espoir, Alger, Centre des glycines, 1994
En Francia :
— La croix et le croissant
(prix 1998 de l’Académie des Sciences Sociales de Paris), éditions de Paris,
1997
— Judaïsme, christianisme,
islam, même éditeur, 2000
— Sept nuits avec un ami
musulman, même éditeur, 2001.
— Musulmans, Juifs et
chrétiens. Au feu de la foi, même éditeur, 2002.
Como sacerdote dedicado al diálogo
interreligioso, lejos de especular soñando acerca de hipotéticas evoluciones del
Islam, ha dedicado su esfuerzo a lo que llamó el diálogo de la vida "que puede
revelarse en profundidad y auténtico, lejos del difícil o casi imposible diálogo
teológico". Toda su esperanza descansó sobre un fundamento realista: comprender
lo que el otro lleva en sí - lo que le hizo apreciar muy profundamente al otro y
sencillamente amarlo. Hasta el final de sus días, se dedicó a este diálogo en la
verdad, sin falsas apariencias ni equívocos, diálogo que sabe incluso escuchar
las dificultades por las que atraviesan los musulmanes que quieren vivir su fe y
también las preguntas que hacen a los cristianos -preguntas algunas de las más
fundamentales. A la edad de 82 años, el 1 de abril de 2003, ha partido de este
mundo para alcanzar a Su Dios y Mesías.
Su capacidad de
salmodiar el texto coránico como un muecín, llegó a ser una de las cartas
ganadoras con las cuales, desde 1996, logró descifrar algunas claves del texto
coránico. Las páginas de la entrevista que sigue (pp. 135-142), manifiestan
dicho hallazgo. También anticipó en estas páginas nuevos desarrollos en la
investigación del tema, desarrollos de los que el estudio “El Mesías y su
profeta" constituye precisamente el término.
Presentamos algunos
pasajes de la entrevista:
- J. M.: ¿Puede evitarse que
el diálogo interreligioso gire alrededor del Corán? De esto dependerán las
relaciones de sus seguidores con las otras religiones; ya que el Corán
constituye efectivamente uno de los fundamentos sagrados de la fe islámica.
- Padre Antoine Moussali:
Precisamente, es este punto el que me ha hecho dudar, y yo cada vez dudo más al
respecto. Tiene que existir algo más fundamental que el Corán. Como todos, he
pensado mucho tiempo que el Corán era una fuente seria para el conocimiento del
Islam. Hoy día, mi afirmación sería mucho menos categórica.
Tomad por ejemplo el
paso coránico que generalmente suelo citar, de la sura quinta.
¿Cómo es posible que en una misma sura, por un lado se anime a los creyentes
-los musulmanes- a hacerse amigos de entre los cristianos (v. 82)- y del otro,
se meta en guardia a estos mismos creyentes de no establecer relación de
dependencia con estos mismos cristianos (v.51)?
Cuándo se está delante de una contradicción, hace falta siempre buscar el
origen, el fundamento. En este caso, es precisamente el canto del texto
coránico que provee la solución del problema. Cuando se salmodia el
versículo 51, se da uno enseguida cuenta que la mención de los "y los
cristianos" (wa-n-nassârâ y los "nassârâ"), viene a romper completamente el
ritmo del fraseado. Se trata sin duda de una añadidura pura y simple; el
texto primitivo se conforma con señalar a los judíos (al-yahoûda): “no os
hacéis amigos entre los judíos", sin más. Esta añadidura no es de modo
alguno un caso único; sencillamente, es un caso muy visible.
De modo general, ¿como
no pueda alguien quedarse pensativo ante la decisión del califa Othman (644-654
o 656), de elaborar un texto coránico oficial que debió reemplazar todos los
demás textos esparcidos entre los primeros grupos musulmanes? ¿O acaso uno no se
hace muchas preguntas cuándo se aprende que los manuscritos más viejos del Corán
– que serían los del museo Topkapi a Estambul – son datados como recién a
partir del IX siglo, o sea, dos siglos después de Mahoma?
Todo eso me incita a
pensar que el Corán, como lo conocemos, no es hoy un manantial serio para el
conocimiento del Islam, lo cual quiere decir que el Islam es
fundamentalmente anterior a aquel.
En su libro Los
árabes no han invadido nunca España, Ignatio Olagüe enseña desde el
principio que los "invasores" de España fueron esencialmente los moros, es decir
un conjunto africano semita - sin relación entonces con los árabes, a los que se
unieron... ciertos autóctonos europeos. Pues bien, todos estos famosos invasores
no conocieron el Corán - independientemente del hecho que este fue escrito en
una lengua extranjera para ellos y eso mismo después del siglo VIII. Además, da
también la impresión que no hubieran nunca sentido hablar de Mahoma. ¡Estos
portadores de una ideología religiosa nueva fueron sin embargo, sin duda
musulmanes!
¡Ved! Tratar de
comprender el Islam dialogando a partir del Corán, se me antoja pues cada vez
más como un círculo hermenéutico o, si queréis, como un callejón sin salida. La
autenticidad del Corán, en efecto, es afirmada por los intérpretes y los
comentadores del IX siglo. Ahora, son precisamente estos comentadores que han
puesto la última mano al texto definitivo del Corán. ¿Cómo es posible no hacerse
preguntas cuándo se piensa que las señales diacríticas no han sido añadidas al
texto sino a partir del siglo X, sobre todo cuándo se sabe que el sentido de una
palabra cambia radicalmente según que se marque la consonante con una “a”, una
“u” o una “i”?
- J.M: ¿Podemos volver un
instante al ejemplo que nos ha traído, el de la sura 5? Si la mención "y los
nassârâ" constituye una añadidura, hace falta pensar que al revés, estos
nassârâ -término que se traduce siempre por cristianos- fueron considerados
como los amigos y los aliados de los musulmanes, al menos al principio. Por lo
demás, muchos otros pasos hacen pensar eso, tales como los versículos 69 y 82 de
la misma sura 5, o en la sura 22, el versículo 17: “Aquellos que han creído son
los judíos, los nassârâ, los sabeos”, etcétera.
Ahora, en muchos otros versículos,
se encuentra una condena virulenta o incluso sarcástica de la fe cristiana y de
su doctrina trinitaria: sus adeptos son considerados como los enemigos. Una
conclusión es entonces la que se impone: los que el texto coránico designó por
el término nassârâ no pudieron ser los cristianos. Tuvo que tratarse pues
de otro grupo. He visto que el mismo Hamidullah, traductor de una edición muy
conocida de un Corán bilingüe, se niega bastantes veces de traducir "nassârâ"
como "Cristianos", particularmente en 5,82. Escribe: "Nazarenos", término que
designa una secta judeocristiana.
¡Esto sí que eso cambia todo!
- P.A.M:
Es lo que os dije antes: el texto
coránico ha sido ciertamente retocado, refundido, manipulado más de una vez.
Tomemos otro ejemplo, un poco más complejo:
Usted puede leer, según
todas las traducciones, en la sura 2, versículo 111: “Ellos [vale a decir a los
poseedores de la escritura mencionados dos versículos más atrás] han
dicho: "No entrarán en el Paraíso sino los judíos o [los] nassârâ"”. Notad, ante
todo, que la palabra Yahoûda (judío o hebreo) que se encontró en el
ejemplo anterior no se encuentra aquí; en su lugar encontramos el nombre
colectivo Hoûd, que se traduce por los judíos. Volvemos al punto. Como
antes, la salmodia hace notar sin duda una añadidura muy visible: 'aw nassârâ
(“o los nassârâ”), sin artículo - hoûd tampoco lo tiene. La frase
dijo originalmente, pues: "No entrarán en el Paraíso sino (los) hoûd",
nombre colectivo que no tiene sentido si no es para designar genéricamente a
quien forma parte del conjunto étnico hebreo, a saber a los judíos (al-Yahoûda),
y los "judíos cristianos" o nassârâ. Se llevaría bien con lo que se puede leer
en el versículo 66 de la sura 5, por ejemplo: “Entre ellos, los judíos, hay una
comunidad, (umma), que va sin desviar”, tal como Blachère lo hace notar
en nota. Por lo demás, añadir "o [los] nassârâ" al colectivo "hoûd" no habría
tenido ningún sentido al principio - sería como decir: "los europeos o los
franceses"; es una añadidura tardía.
Dos versículos después
del versículo 111, sura 2, la inserción, más larga, casi es del mismo tipo; se
encuentra el mismo género de ambigüedad:
"Los Yahûd dicen: los Nassârâ no
saben nada, (no están en la verdad), y los Nassârâ dicen: los Yahûd no saben
nada; bien si recitan el Libro. Así también ‘los que no saben nada’
ponen por obra el mismo discurso…" (sura 2,113).
¿Quién recita el Libro,
los yahûd o los nassârâ? ¡Es absurdo que el texto coránico parece decir que los
cristianos y los judíos recitan el mismo libro! - ésta es la razón por la cual
Hamidullah se siente obligado a traducir dos veces nassârâ por Nazarenos
(y no por cristianos). Sin la parte en cursiva que crea una falsa simetría, el
versículo se vuelve límpido:
"Los Yahûd dicen: Los
Nassârâ no saben nada, por más que recitan el Libro. Así también ‘los que no
saben nada’ ponen por obra el mismo discurso" (sura 2,113).
El texto primitivo
presentó bien una simetría, pues como se ve, introduce de una parte a los Yahûd
que acusan los Nassârâ de estar en el error, y por otra parte "los que no saben
nada" también acusan a los Nassârâ de estar en el error. "Los que no saben
nada", es un modo de designar a los cristianos (los cristianos oficiales, no los
grupos judeocristianos). Según el Corán; la verdad está del lado de los Nassârâ
que saben por lo demás muy bien lo que los demás piensan de ellos. De hecho se
sabe que, en los primeros siglos, los Padres de la Iglesia no han dejado de
fustigar mucho tanto los "errores" de los judíos como los de los "judíos
cristianos", y más aún estos últimos que los primeros si es de dar crédito al
libro de Denise Judant, Judaísmo y cristianismo.
- J.M: El grupo de "aquéllos
que no saben nada", también mencionado en la sura 9 del versículo 6, sería
específicamente aquel de los Cristianos, según Ud. dice. Pero no es aquella una
verdadera y propia denominación. Ya que el término nassârâ, al origen, no
designaba a los cristianos, ¿como fueron llamados entonces en el Corán?
- P.A.M: Existe,
ciertamente, la denominación roûm que es político-religiosa ya que
significa bizantino. Pero se encuentra sobre todo la denominación muy peyorativa
de moushrikoûn que significa "asociadores".
Presentar la fe
trinitaria como un asociacionismo, equivale a catalogarla como un género de
politeísmo; este fue, efectivamente, un modo de pensar y de hablar corriente en
el judaísmo rabínico, y ciertamente también en el movimiento "judeocristiano".
Se asimilaba, a modo de caricatura, los cristianos a los paganos (goïm),
ya que adjudicaron socios a Dios: Jesús y el espíritu; ¿no es este entonces un
modo de politeísmo? El Corán no dice otra cosa, no sin ironía a menudo - una
ironía que revela un lenguaje y un origen muy humanos. Allá dónde es cuestión de
moushrikoûn ("asociadores"), es a los cristianos a quienes alude
principalmente, y no a los presuntos politeístas – que habían llegado a ser
raros entre los árabes de la época. San Juan Damasceno, hacia 746 y Bartolomé de
Edesa más tarde todavía, lo indicaron muy claramente. En su Libro de las
herejías, el primero precisó: "Los musulmanes nos llaman asociadores
porque, dicen, introducimos junto a Dios un socio cuando decimos que el Cristo
es hijo de Dios y Dios"; luego, dirigiendo artificiosamente a ellos, añade:
"¿Por qué nos injuriáis tratándonos de asociadores?”. Es exactamente lo que se
lee en la sura 4, versículo 48, por ejemplo.
Iluminado por estos
datos, nuestro pasaje de la sura 2 se vuelve muy comprensible: para aquellos
árabes para los cuales su cristianismo, a veces reciente, es titubeante y se
encuentra tentado por el judaísmo (cfr. vv. 109 y 111), se les dice de no tener
ningún complejo respecto a las comparaciones con el judaísmo: lo que salva, no
es el hecho material de ser hebreo o de volvérsele; es la "sumisión" a Dios,
aunque los poseedores (“detentores”) de la escritura digan lo contrario. Esta
última denominación no designa de ningún modo a los cristianos oficiales,
quienes según el pensamiento hebreo, serían los “ladrones de herencia”; los
poseedores legítimos de la escritura son el conjunto de los hijos de Israel que
forman el hoûd. Entre estos últimos se distinguen los nassârâ que
creen en el mesianismo de Jesús y los judíos que lo rechazan: 3,45 = 61,14b;
10,93; a estos últimos se les acusa de haber “falsificado" la escritura, 3,78;
4,46; 7,162, o haber "disimulado una parte", 2,85; 5,13.
Todo eso se encuentra
ya en el versículo 105, el sentido del cual llega a ser evidente: ni los
"poseedores de la escritura (gente del libro) que no han creído [al Mesías], ni
los asociadores quieren o aceptan que el Señor os conceda sus favores (…)"; esto
es, el mensaje de inspiración nazarena que les es actualmente propuesto a los
árabes cristianos: para los primeros (que son los judíos), los “nassârâ”,
nosrîm en hebreo, constituyen una herejía digna de ser maldecida tres veces
por día al tiempo de la ejecución de los dieciocho ruegos de bendición; y para
los segundos (los cristianos oficiales), estos nazarenos también están en la
herejía - aunque en un sentido diametralmente opuesto.
Parece bien claro que
estamos acá en posesión de una llave maestra para la lectura del Corán, sin la
cual muchos pasos claros como aquellos quedarían desesperadamente oscuros. De
todos modos, no todos los problemas encuentran solución; todavía se está lejos
de poder rehacer al texto originario, su sentido verdadero y sus diferentes
partes, suponiendo que se pueda alguna vez hacerlo. Perdonadme el haber sido un
poco técnico, pero bien hacía falta.
- J.M:
Esto es impresionante. Ha logrado poner de relieve la dependencia originaria del
Corán respecto a un cierto grupo de nassârâ, al mismo tiempo que un
distanciamiento, el cual también aparece como manifiesto en el texto mismo.
- P.A.M:
En efecto; el texto coránico me aparece cada vez más como un puro producto de
una de estas corrientes "judeocristianas", que fueron tan difundidas e
influyentes en los siglos anteriores a la aparición del Islam. Pero dicha
dependencia termina allí: el Islam seguirá a partir de allí su propio rumbo,
asimilando y también integrando a sí la mayor parte de estas sectas.
Haría falta releer y
estudiar conjuntamente las monografías que, en un modo o en el otro, han hecho
luz sobre un aspecto que, de otra manera, estaría sumido en un abismo de
misterios. Por ejemplo: Les origines des légendes musulmanes dans le Coran et
les Vies des Prophètes de D. Sidersky,
los libros que Patricia Crone y Michaël Cook han escrito juntamente, como:
Hagarism. The Making of the Islamic World,
o bien separadamente, en particular Meccan trade and the rise of Islam
para el primero,
y Muhammad para el segundo,
etcétera Sobre el fin de su vida, el Cardenal Jean Daniélou no titubeó a
escribir en la Encyclopedia Universalis que "algunos judeocristianos son
absorbidos por el Islam que es de dicho movimiento por una parte el heredero;
otros incluso han sido asimilados a la ortodoxia de la gran Iglesia,
permaneciendo de cultura semítica" (Arte. Judío cristianismo). Todavía
haría falta citar el archimandrita Dorra-Haddad que ha escrito principalmente en
árabe, el profesor Haddad a quien he conocido mucho a Damasco, el Dr. Roncaglia,
el arrepentido Kurt Hruby, gran especialista del judaísmo rabínico, y así muchos
otros que han contribuido a levantar una punta del velo. Este velo es
considerable y pesado, y ésta es quizás también la razón por la cual,
probablemente, pocas de estas preguntas fundamentales han sido puestas de
relieve, y en lo que me concierne, no me han venido al espíritu sino muy
tarde.
- J.M: Entonces, la tesis
de la "revelación coránica" por parte del ángel Gabriel, destinada a dar al
Corán un carácter sacro, sería pues bastante tardía en la Tradición islámica.
¿Es entonces con el objetivo de darle crédito, y de borrar el "pasado
judeocristiano", que han sido incorporadas al texto las modificaciones
sistemáticas, como las añadiduras que Vd. me ha mostrado?
- P.A.M:
La solución es quizás más compleja, porque ha habido diversas etapas, y muchas
razones secundarias han podido incluso entrar en juego; pero habéis sin duda
aferrado un punto capital.
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